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Convento de las Carmelitas Descalzas

Fundado en 1618 por el indiano Juan del Campo Saavedra, 'El Perulero', primera fundación carmelita de la diócesis de Badajoz y comunidad de clausura activa desde hace más de cuatro siglos.

Talavera la RealPatrimonio religiosoComunidad de clausura activa
Convento de las Carmelitas Descalzas (Talavera la Real)
Foto: Franky sp (CC BY-SA 3.0) · Wikimedia Commons

Qué es

El convento de las Carmelitas Descalzas ocupa el centro del casco urbano de Talavera la Real, en la calle que hoy lleva el nombre de Santa Teresa. Es, junto con la iglesia de Nuestra Señora de Gracia, uno de los dos grandes hitos del patrimonio religioso del municipio, y a diferencia de aquella sigue habitado por una comunidad religiosa: las monjas carmelitas descalzas (O.C.D.) mantienen aquí vida contemplativa de clausura desde el siglo XVII, con muy pocas interrupciones. La iglesia conventual, de nave única con capilla mayor y altar barroco presidido por una imagen de la Virgen del Carmen, es la parte del conjunto abierta a los fieles; el resto —claustro, celdas, huerta— permanece en clausura.

Historia

Su origen se vincula a Juan del Campo Saavedra, natural de Talavera la Real y conocido como "El Perulero" por la fortuna que hizo en el virreinato del Perú. Según la tradición local, tras librarse de un naufragio en su viaje de vuelta hizo voto de fundar un convento en su pueblo natal; la escritura fundacional la firmó en Potosí (Alto Perú) el 28 de marzo de 1607, aunque las obras no se acometieron hasta 1616-1618 y las escrituras locales se cerraron el 20 de agosto de 1618. La primera comunidad, instalada ese mismo año, fue de clarisas franciscanas procedentes de Barcarrota bajo la advocación de la Inmaculada Concepción; a los pocos meses, tras la muerte de tres de las cuatro fundadoras, el obispo de Badajoz decidió refundar la casa como convento de Carmelitas Descalzas. Las verdaderas fundadoras carmelitas, con Sor María de Jesús a la cabeza, llegaron en 1637 desde el convento de Plasencia: esta comunidad de Talavera la Real fue así la primera fundación carmelita de la diócesis de Badajoz. El siglo XVII fue su época de mayor esplendor, con 44 religiosas talaveranas profesas a lo largo de la centuria y hasta 20 monjas conviviendo a la vez; la propia casa dio origen en 1652 a un nuevo convento carmelita en Fuente de Cantos. La comunidad tuvo que abandonar el convento durante la ocupación francesa (1808-1817) y de nuevo durante la Guerra Civil, en julio de 1936, reanudando la vida de clausura en 1942.

Conviene anotar una discrepancia entre fuentes: junto al relato anterior —el más citado y el que recoge también la propia tradición local de Talavera la Real—, la Fundación DeClausura sitúa el origen de la casa en una fecha bastante anterior, el 3 de mayo de 1595, bajo la advocación de San José y de la mano de una fundadora distinta, la madre Catalina de San Francisco. No ha sido posible confirmar con las fuentes disponibles si se trata de una fase fundacional previa del mismo convento, de una confusión con otra casa carmelita, o de un error de esa ficha; se deja constancia aquí en vez de forzar una única fecha.

Patrimonio artístico y estado actual

El interior de la iglesia conserva un notable conjunto de arte barroco: dos esculturas del siglo XVIII atribuidas al escultor Juan Pascual de Mena —un San José con el Niño y una Santa Teresa en éxtasis místico—, pinturas del siglo XVII en la zona del coro y un púlpito de madera tallada. Entre sus piezas más singulares, el convento guarda en relicario una carta autógrafa de Santa Teresa de Jesús, fundadora de la reforma carmelita descalza.

No consta que el convento cuente con una declaración específica de Bien de Interés Cultural, a diferencia de otras casas religiosas de la provincia. Sigue en uso como convento de clausura de la Orden de Carmelitas Descalzas, dependiente de la diócesis de Mérida-Badajoz, con misa diaria (8:30 los días laborables, 10:30 los domingos y festivos) y sin hospedería ni tienda abierta al público.