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Puentes de Don Francisco

Dos puentes de piedra de mediados del siglo XVI en la confluencia de los ríos Almonte y Tamuja, sumergidos casi siempre bajo el embalse de Alcántara y visibles solo cuando baja mucho su nivel.

TalavánPatrimonio civil
Puentes de Don Francisco (Talaván)
Los Puentes de Don Francisco, sobre el río Almonte, en uno de los periodos en que el descenso del embalse de Alcántara los deja al descubierto. Foto: Jesusccastillo (CC BY-SA 4.0) · Wikimedia Commons

Qué son

Los Puentes de Don Francisco son en realidad dos puentes consecutivos, uno sobre el río Almonte y otro sobre el Tamuja, construidos justo antes de la confluencia de ambos cauces, en el límite entre los términos de Talaván (margen derecha), Cáceres (margen izquierda) y Trujillo (la península conocida como el Aguijón de Pantoja). Cada uno tiene un único ojo con arco de medio punto flanqueado por dos pequeños vanos de desagüe, y entre ambos se levanta una hornacina de estilo renacentista, con bóveda de concha, pensada originalmente para alojar una imagen de San Francisco -de ahí que a veces se los conozca también como "puentes de San Francisco"-. Entre los dos puentes suman unos 63 metros de longitud, con un tablero de unos tres metros de ancho, en cantería de pizarra (con granito en la hornacina) y sin pretiles de protección.

Deben su nombre a su mecenas, Francisco de Carvajal y Sande, arcediano de Plasencia y canónigo de Coria, sobrino del cardenal Bernardino López de Carvajal y benefactor de varias obras en Cáceres capital (reformas en la iglesia de Santiago y en el palacio de los Duques de Abrantes). Costeó los puentes para abrir un camino directo entre Cáceres y Plasencia por el antiguo paso de Talaván, evitando el rodeo por el puente romano de Alconétar. Las fuentes consultadas no coinciden del todo en la datación ni en la autoría material: varias, entre ellas la propia ficha de Talaván en este sitio, sitúan la construcción en 1554 -fecha que figura en una inscripción de la hornacina- y atribuyen la cantería al maestro Juan Catalán, vecino de Garrovillas de Alconétar (con Pedro Gómez, cantero portugués, como autor de la propia hornacina); la Wikipedia en español, en cambio, data el arranque de la obra hacia 1530 y su conclusión hacia 1556, sin citar al cantero. No hay, honestamente, una explicación documentada de esta discrepancia en las fuentes consultadas.

Cómo visitarlos

Los puentes quedaron prácticamente inutilizados como paso desde la construcción del embalse de Alcántara (José María de Oriol), que los mantiene sumergidos la mayor parte del año; solo emergen -total o parcialmente- en los periodos de fuerte sequía o de nivel muy bajo del pantano, lo que ha hecho de su reaparición un pequeño acontecimiento fotografiado y comentado localmente cada vez que ocurre. En 2012 se descartó trasladarlos y se optó por conservarlos in situ, asumiendo su condición de monumento intermitente. No conservan uso de paso activo y su acceso depende por completo del nivel del agua; no consta que tengan declaración de Bien de Interés Cultural. Se encuentran a varios kilómetros del casco de Talaván, en una zona de difícil acceso rodeada por el propio embalse.