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Ruinas del Convento de San Onofre

Antiguo convento franciscano del siglo XV en la sierra cercana a La Lapa, donde fue guardián San Pedro de Alcántara; hoy en ruinas y propiedad privada.

La LapaPatrimonio religiosoOrigen franciscano (s. XV)Vinculado a San Pedro de Alcántara
Ruinas del Convento de San Onofre (La Lapa)
Foto: Adolfobrigido (CC BY-SA 4.0) · Wikimedia Commons — vista general de La Lapa; no existe en Wikimedia Commons ninguna foto libre específica de las ruinas del convento.

Qué es

En una sierra próxima a La Lapa se levantan las ruinas del convento de San Onofre, un antiguo cenobio franciscano fundado en 1447 como humilde ermita por orden de Lorenzo Suárez de Figueroa, I conde de Feria, y elevado a convento en 1489 mediante bula del papa Inocencio VIII, bajo la advocación de San Onofre, ermitaño egipcio del siglo IV.

Su episodio más conocido es el paso por él de San Pedro de Alcántara, patrono de Extremadura: según la historiografía franciscana y su hagiografía, fue elegido guardián del convento en 1532 y ejerció ese cargo hasta 1535, años en los que se le atribuye la redacción de su obra mística más influyente, el Tratado de la Oración y Meditación. Se trata de un dato transmitido por las crónicas de la orden y repetido de forma consistente por distintas fuentes locales y biográficas, aunque —como ocurre con buena parte de la hagiografía del siglo XVI— no descansa en un documento contemporáneo independiente.

Historia

Con el patrocinio de la Casa de Feria, el convento vivió su momento de mayor esplendor en los siglos XVI y XVII, llegando a albergar, según las fuentes, en torno a un centenar de frailes; los propios duques de Feria costearon una ampliación notable —dirigida por el maestro de obras Andrés de Maheda— y se hicieron construir una residencia dentro del recinto para sus estancias de Cuaresma y Semana Santa. El conjunto llegó a articularse en dos plantas en torno a un claustro, con torre fortificada almenada, sistema de canalización de agua y aljibes, biblioteca y dependencias para uso señorial.

La decadencia llegó con la desamortización: el decreto de exclaustración de 1835 y el de Mendizábal de 1836 expulsaron a la comunidad religiosa y pusieron el edificio en manos del Estado. Cuando La Lapa se segregó de Zafra como municipio independiente en 1842, el conjunto pasó a titularidad municipal, con distintos usos administrativos y parroquiales, hasta acabar en manos privadas.

Cómo visitarlo

Del convento original se conservan hoy la torre fortificada, parte de la fachada principal, restos de la cocina y tramos de muro perimetral, con algunos elementos decorativos —como esgrafiados— que han sobrevivido al abandono; el resto de las dependencias ha desaparecido bajo escombros y vegetación. El edificio llegó a usarse como cuadra y almacén, y en 2014 fue incluido en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra, que advierte de su riesgo de desaparición; no cuenta con ninguna figura de protección patrimonial específica.

Es propiedad privada, está vallado por motivos de seguridad —el riesgo de derrumbe es real— y no se puede visitar libremente ni forma parte de un circuito turístico organizado; el acceso solo es posible concertándolo previamente con los propietarios, que en los últimos años han acometido por su cuenta trabajos puntuales de restauración (recuperación de una capilla mudéjar, esgrafiados y parte del antiguo refectorio).