Necrópolis del Cardenillo
Necrópolis de incineración del siglo V a.C., de horizonte Cogotas II con contactos orientalizantes, descubierta por azar junto a la Garganta de Alardos; su urna funeraria se conserva hoy en el Museo de Cáceres.

Qué es
La necrópolis del Cardenillo es un yacimiento de incineración situado en la margen cacereña de la Garganta de Alardos, junto al paraje que da nombre al hallazgo (hoy ocupado en parte por un área de camping). Se descubrió de forma casual a finales de los años 80 del siglo XX, cuando unas obras de acondicionamiento de la carretera dejaron al descubierto una urna funeraria. El arqueólogo Antonio González Cordero documentó de urgencia la estratigrafía del punto, que mostraba al menos dos niveles de ocupación separados por sedimentos de arrastre, con materiales residuales muy anteriores en el mismo entorno: cerámica de tipo neolítico ("Boquique") y útiles de sílex calcolíticos. El hallazgo se publicó, junto con la necrópolis vecina de Pajares en Villanueva de la Vera, en un estudio de 1990 en la revista Studia Zamorensia, firmado por González Cordero, Hernández López, Castillo Castillo y Torres Núñez.
El nivel funerario propiamente dicho, del siglo V a.C., se adscribe al horizonte cultural conocido como Cogotas II, propio de la Edad del Hierro en la Meseta y su periferia, con población de raíz que la bibliografía local vincula —como hipótesis de continuidad, no como hecho probado— a los posteriores pobladores vettones del cercano castro de El Raso, en Candeleda (Ávila), ya en la vertiente abulense de la Sierra de Gredos. La única urna conservada, de manufactura a mano, pasta gris-negruzca con desgrasante de mica y cuarzo y unos 20,5 cm de altura, contenía en su interior un bocado de caballo de bronce con anillas perpendiculares y fragmentos cerámicos con decoración de "diente de lobo", comparables a los de la necrópolis de Pajares. Entre los materiales de superficie recogidos en el entorno apareció además un broche de cinturón de tres garfios, de tipo tartésico, que apunta a contactos de intercambio con la esfera orientalizante del Guadalquivir en ese momento.
Estado y protección
El yacimiento nunca llegó a excavarse de forma sistemática ni en extensión: todo lo que se conoce procede del hallazgo casual de la urna y de la lectura de urgencia de la estratigrafía en el corte abierto por las obras de la carretera. La construcción posterior de un camping en el paraje, sin excavación arqueológica previa, alteró el terreno y hace prácticamente imposible hoy delimitar con precisión la extensión original de la necrópolis; no quedan estructuras ni restos visibles in situ. Como todo yacimiento arqueológico en España, goza de la protección genérica que la Ley de Patrimonio Histórico Español otorga a este tipo de bienes, aunque esta ficha no ha podido confirmar si cuenta además con una declaración específica en el catálogo de patrimonio de la Junta de Extremadura, más allá de esa protección legal general. La urna funeraria, único hallazgo conservado en su integridad, fue cedida por su propietario, Santiago Valiente, y se conserva hoy en el Museo de Cáceres (Palacio de las Veletas); no es una pieza expuesta de forma permanente en Madrigal de la Vera, por lo que la visita al yacimiento en sí no ofrece nada tangible que ver.