Ruta Megalítica: dólmenes de Extremadura
Seis paradas por los sepulcros megalíticos más destacados de Extremadura, levantados entre el Neolítico final y la Edad del Bronce.
Cinco mil años de piedra
Mucho antes de romanos y musulmanes, las comunidades del Neolítico final y el Calcolítico levantaron en el oeste peninsular cientos de dólmenes: sepulcros colectivos de grandes losas de piedra, casi siempre con una cámara y un corredor de acceso. Extremadura, con su abundancia de granito, es una de las regiones con mayor densidad megalítica de Europa occidental; solo el término de Valencia de Alcántara tiene 55 dólmenes catalogados.
Esta ruta reúne seis de los conjuntos mejor documentados, del norte de Cáceres al sur de Badajoz, desde recintos de fama internacional hasta dólmenes rurales de acceso libre en plena dehesa.
Las paradas
El Dolmen de Guadalperal, en El Gordo, es un recinto de más de 150 piedras conocido como el «Stonehenge español». En la Sierra de Gata, la necrópolis de Prado Castaño de Hernán-Pérez agrupa varios dólmenes de la Edad del Bronce cuyos ídolos dieron nombre al «tipo Hernán-Pérez». Ya junto a la frontera, el Dolmen de La Data forma parte del gran conjunto megalítico de Valencia de Alcántara.
En la comarca de Lácara, entre Cáceres y Mérida, el Dolmen de Carmonita y el Dolmen de Lácara —de dimensiones monumentales y declarado Monumento Nacional en 1931— son los más fáciles de visitar de toda la ruta. Más al sur, el Dolmen del Toril (Monteporrino I) se encuentra en la finca comunal de Monteporrino, en Salvaleón.
Antes de ir
El Dolmen de Guadalperal no es de visita garantizada: pasa la mayor parte del año bajo las aguas del embalse de Valdecañas y solo emerge en veranos de sequía severa, como ocurrió en 2019 y 2022. Conviene consultar el nivel del embalse antes de desplazarse.
Las demás paradas son de acceso libre, pero muy distintas entre sí. Lácara y Carmonita están acondicionados, con paneles y un área recreativa en Carmonita. La Data y Prado Castaño se visitan a pie por rutas señalizadas de senderismo. El Toril está vallado dentro de una finca comunal y se llega por pista. Las paradas están muy dispersas, así que es mejor plantearla como varias salidas por comarcas que como un único recorrido; la de Lácara (Carmonita + La Nava de Santiago) se hace cómodamente en una mañana.