Ruta de las Juderías: la huella sefardí en Extremadura
Siete paradas por los barrios judíos, las aljamas y las antiguas sinagogas de Extremadura, del valle del Ambroz a la Baja Extremadura.
Las comunidades judías de Extremadura
Durante la Edad Media, varias villas extremeñas contaron con comunidades judías organizadas —algunas con categoría de aljama— que vivían en barrios propios, a menudo junto a la iglesia principal o dentro del recinto amurallado. Tras el decreto de expulsión de 1492, los judíos que no optaron por la conversión tuvieron que marchar al exilio, y sus sinagogas pasaron a otras manos o se transformaron en templos cristianos.
Lo que queda hoy es, sobre todo, trazado urbano: calles estrechas, empinadas y sinuosas, casas de entramado de madera y adobe, y un puñado de edificios levantados sobre el solar de antiguas sinagogas. Esta ruta reúne los lugares donde esa huella está documentada en las fichas de Xtremadura, la mayoría en el norte de Cáceres.
Las paradas
La ruta arranca en la Judería de Hervás, uno de los conjuntos urbanos de origen judío mejor conservados de España: calles como la Rúa de Braganza o la Rúa de Redondilla conservan la trama medieval de la aljama que habitó el barrio hasta 1492, con casas de entramado asomadas al arroyo Ambroz. Cada año acoge la fiesta de Los Conversos, que recrea la vida y la expulsión de la comunidad judía de la villa.
En el valle del Jerte, la judería de Cabezuela del Valle tuvo también categoría de aljama. En 1491 los Reyes Católicos le concedieron el privilegio, poco habitual, de ampliar el barrio al otro lado del río; apenas un año después llegó la expulsión, y la sinagoga, donada al concejo en 1494, dio paso a la actual iglesia de San Miguel Arcángel. El trazado del barrio se conserva en el casco histórico, Conjunto Histórico-Artístico desde 1998.
En Casar de Palomero convivieron durante siglos las comunidades cristiana, judía y árabe, y el caserío conserva todavía el trazado de sus tres barrios. La Basílica de la Cruz Bendita, en pleno barrio judío, se levanta sobre el solar de la antigua sinagoga: tras un episodio de violencia ocurrido el Viernes Santo de 1488, el duque de Alba ordenó convertirla en templo cristiano, y en 1706 se construyó el edificio actual.
Ya en la Sierra de Gata, Gata tuvo una importante aljama con barrio propio junto a la iglesia de San Pedro; tras el decreto de 1492 buena parte de esa comunidad marchó al exilio hacia Portugal, y detrás del templo sigue reconocible el trazado de calles estrechas de la antigua judería. Muy cerca, en Acebo, tras la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles se conserva un barrio de tradición judía, con una casa en la que se reutilizaron cabezas celtas como material de construcción; la existencia de una sinagoga en pie, eso sí, pertenece más a la tradición oral que al dato contrastado.
El tramo sur baja a la provincia de Badajoz. En Alburquerque, a los pies del Castillo de Luna, el barrio amurallado de Villa Adentro, de trazado judío-gótico, conserva portadas apuntadas anteriores a la expulsión de 1492. La ruta termina en Medina de las Torres, donde está documentada una comunidad judía sefardí en la Baja Edad Media, con prestamistas como Lucet Albarchilón entre sus vecinos; la idea de que la ermita de la Coronada fuera en origen una sinagoga es solo una hipótesis sin confirmación académica.
Cómo plantear la ruta
Las paradas no forman un recorrido continuo: cinco se concentran en el norte de Cáceres y dos quedan mucho más al sur, en la provincia de Badajoz. Lo razonable es tratarla como dos rutas: un tramo norte (Hervás, Cabezuela del Valle, Casar de Palomero, Gata y Acebo), que se puede enlazar en un par de días por los valles del Ambroz y el Jerte, Las Hurdes y la Sierra de Gata, y un tramo sur (Alburquerque y Medina de las Torres) para combinar con otras visitas de la zona.
Conviene ajustar las expectativas: salvo en Hervás y Cabezuela del Valle, lo que se visita es sobre todo el trazado de calles de los antiguos barrios, no edificios judíos conservados como tales. Ninguna de las sinagogas documentadas en esta ruta sigue en pie como sinagoga, y en Acebo y Medina de las Torres parte de lo que se cuenta es tradición o hipótesis, como explican sus fichas. Los barrios se recorren a pie y libremente; para entrar en templos como la Basílica de la Cruz Bendita conviene consultar horarios con el ayuntamiento o la oficina de turismo.