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Extremadura del Renacimiento al Barroco

Tres siglos de piedra labrada, de Las Hurdes a Tierra de Barros: iglesias y catedrales, un acueducto y una puerta monumental, el manuelino portugués de Olivenza y las plazas porticadas de Zafra.

Renacimiento y BarrocoEdad ModernaBadajoz y Cáceres

La Edad Moderna en piedra

Entre finales del siglo XV y el siglo XVIII, muchos pueblos y ciudades de Extremadura renovaron sus templos y su espacio urbano: se levantaron nuevas iglesias sobre fábricas medievales, se terminaron catedrales empezadas siglos antes, la Corona financió obras civiles como acueductos y puertas monumentales, y el Barroco llenó los interiores de retablos y pinturas murales. En el oeste de Badajoz, además, Olivenza dejó una huella propia: el manuelino portugués.

Conventos y palacios tienen sus propias rutas; esta cruza iglesias, catedrales, obras civiles y un conjunto urbano para seguir la evolución del gótico final al Renacimiento y el Barroco, de norte a sur.

Del norte de Cáceres a la capital

En Casar de Palomero, la Basílica de la Cruz Bendita se construyó en 1706 sobre el solar de la antigua sinagoga, en el barrio judío histórico del pueblo, en recuerdo de un suceso de 1488. En Plasencia, el Acueducto, construido entre 1573 y 1574 bajo Felipe II según diseño de Juan de Flandes, extiende sus arcos de medio punto sobre pilares de granito a lo largo de unos 300 metros. En Montehermoso, la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción se levantó entre 1546 y 1569, con una torre atribuida al maestro cantero Juan Bravo.

La Catedral de Coria resume por sí sola la ruta: se inició en 1498 y se cerró hacia 1748, con una nave de bóveda de crucería estrellada del gótico final, añadidos platerescos según trazas de Pedro de Ybarra y una torre barroca diseñada por Manuel de Lara Churriguera. Muy cerca, la Iglesia de San Andrés Apóstol de Torrejoncillo se empezó en 1550, también con trazas de Pedro de Ybarra, y guarda tras su retablo mayor barroco del siglo XVIII unos frescos del siglo XVI de Juan de Rivera. En la Ciudad Monumental de Cáceres, la Concatedral de Santa María, de los siglos XV y XVI, combina un rosetón gótico con una portada renacentista y un retablo mayor plateresco.

La Raya y Tierra de Barros

En San Vicente de Alcántara, junto a la frontera con Portugal, la Ermita de Santa Ana, de hacia 1708, tiene nave y presbiterio cubiertos de pinturas murales de hacia 1760 que combinan el gusto rococó con elementos de raíz popular. En Badajoz, la Puerta de Palmas, mandada construir por Carlos I en 1551 junto al Guadiana, es una puerta monumental de dos torres cilíndricas. En Olivenza, la Iglesia de Santa María Magdalena, mandada levantar en el siglo XVI por Manuel I de Portugal, es el único templo de estilo manuelino portugués de España, con columnas torsas que evocan los calabrotes de un navío y retablos de talla dorada del siglo XVIII.

En Villafranca de los Barros, la Iglesia de Nuestra Señora del Valle se empezó en 1508 y se completó prácticamente en 1550, aunque su Portada del Perdón no se remató hasta 1574. La ruta termina en Zafra, en la Plaza Chica y la Plaza Grande: la primera de origen medieval, la segunda creada en el siglo XVI, con soportales y el Ayuntamiento de fachada renacentista.

Cómo plantear la ruta

La ruta se puede hacer en dos grandes tramos: norte y centro de Cáceres (Casar de Palomero, Plasencia, Montehermoso, Coria, Torrejoncillo y Cáceres) y La Raya y Tierra de Barros (San Vicente de Alcántara, Badajoz, Olivenza, Villafranca de los Barros y Zafra).

El acueducto de Plasencia, la Puerta de Palmas y las plazas de Zafra se ven libremente en la calle. Las iglesias y catedrales siguen en uso como templos, y sus horarios dependen del culto. Ni la Basílica de la Cruz Bendita ni la Ermita de Santa Ana tienen un horario de visita regular fuera de las celebraciones religiosas: conviene consultar antes con el ayuntamiento o la oficina de turismo de la comarca. Cada ficha detalla el acceso.